martes, 20 de octubre de 2009

Los libros antiguos

No sé muy bien de donde me viene la afición, pero me gusta mirar libros antiguos. No me refiero a incunables, simplemente libros con unos años, ediciones antiguas, libros curiosos. Supongo que el hecho de que mi padre a lo largo de los años haya hecho una pequeña gran biblioteca en casa tiene algo que ver. Muchos de sus libros tienen ya 40 años y, quieras que no, tienen ya un cierto aroma añejo. Por otro lado, cuando estudié la carrera me di cuenta de que en muchos casos las mejores y más completas explicaciones se encuentran en los libros más antiguos, mientras que los más nuevos pierden algunos contenidos y en cambio añaden gran profusión de dibujos y fotografías, muy útiles por otro lado. Y, por último, supongo que tengo un cierto interés hacia la historia de la ciencia, de la ingeniería, de la arquitectura…y no hay mejor manera de zambullirse en esa historia que mirando libros antiguos sobre esos temas.

Estos días tenemos en mi ciudad la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, y vienen libreros de Salamanca, de Valladolid (y de Urueña, por cierto). Hay gente que busca cómics, otros novelas, otros libros de cocina…yo busco libros técnicos, en inglés y curiosidades. Me gusta pasarme a echar un vistazo, especialmente si hace una tarde soleada y no hay demasiada gente. El otro día me fui y me compré tres: un libro técnico de turbomáquinas, de unos profesores de la Carlos III; Tender is the night, de Fitzgerald; y Book of Herbs and Spices, una curiosidad en inglés. Y todo por el módico precio total de 14 euros…

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