Para mí los años siempre han empezado pasado el verano, en septiembre. Siempre fue así cuando era estudiante. Y ahora que ya no lo soy, pero sigo ligado al mundo académico, también. Realmente es cuando se producen cambios. Aunque no tantos como cuando íbamos al colegio. Entonces empezaba el nuevo curso, con nuevos profesores y asignaturas, nuevos compañeros de clase, actividades y el estirón que pegábamos cada año. Hace unas cuantas semanas me di cuenta que echaba de menos esa sensación, mezcla de ilusión, nerviosismo y recelo, que teníamos al volver a las clases, cuando empezaba un año más. Una sensación muy fuerte, de cambio, de evolución. Todavía hoy uno recuerda de forma muy clara las cosas qué hicimos en cada curso; las anécdotas, los profesores, los compañeros. Cada año, cada curso, era radicalmente distinto.
Por otro lado también en septiembre-octubre empieza el año agrícola, al acabar las labores de cosecha y vendimia y hacerse la sementera de cereal para el invierno.
Por otro lado también en septiembre-octubre empieza el año agrícola, al acabar las labores de cosecha y vendimia y hacerse la sementera de cereal para el invierno.
Calendario Agrícola de la Basílica de San Isidoro, mes de Septiembre
Propósitos para el año: muchos jeje, pero uno se conforma con sacar adelante la tesis y ser moderadamente feliz
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