miércoles, 23 de enero de 2008

Money, money, money...

El pasado viernes Bush hace un anuncio de medidas económicas. El lunes, desplome de la bolsa, el mayor desde el 11-S. ¿Casualidad? Qué ganas de que se vaya, tranquilos que nos vamos a quedar todos…

Desde que se anunciaron las nuevas (y no tan nuevas) ayudas al alquiler para jóvenes, me he encontrado con algunas cartas al director y comentarios diversos por ahí de gente quejándose…por sus hipotecas. Que qué injusto que unos reciban dinero por alquilar y ellos, pobrecines, con su hipoteca nada de nada, a pesar de que los tipos de interés suben y suben. La estupidez humana no tiene límites por lo que veo. Digo yo que uno compra un piso valorando sus posibilidades económicas, sopesando la hipoteca y teniendo en cuenta posibles situaciones adversas si es una de tipo variable. Pero parece que no. Si esa gente está tan envidiosa por las ayudas al alquiler, tiene la solución delante de sus narices. Vende el piso junto con tu hipoteca. Recupera el dinero que has estado pagando y métete en un piso de alquiler, y si cumples las condiciones, te darán la ayuda. So memo.

Y ya por terminar estos temas tan aburridos. El otro viernes casi por casualidad escuché en La Linterna, programa de una emisora de radio de cuatro letras y que empieza por C, que Solbes era el peor ministro de economía que habíamos tenido. El comentario estaba enmarcado dentro de un conjunto de alabanzas sin fin a ese fichaje económico del pp para las nuevas elecciones (ahora ya sé que es una gran persona, un gran político, un gran gestor y una persona honrada donde las haya). El comentario me parece exagerado, subjetivamente exagerado. Posiblemente se les había fundido la bombilla y estaban a oscuras. Pero….me acordé del anterior ministro de economía, un tal Rato, un buen ministro igual que Solbes, a mi juicio. La cuestión es que este sujeto era presidente del Fondo Monetario Internacional, y antes de tiempo dimite por “cuestiones personales”. Inconcebible. Cuando uno acepta un cargo así, con lo que cuesta poner a un español en esos organismos debe asumir su responsabilidad y cumplir. Tiempo le ha faltado para aceptar nuevos trabajos por los que se embolsa un buen pellizco de dinero. Pero es que además, este señor se ha quedado con un sueldo vitalicio de 360.000 euros netos. Para toda la vida, como el cupón fin de semana de la once.

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